Malhumorada me di cuenta de que lo importante no era estar allá donde todos están y donde todos querrían estar o donde ellos quieren que estés sino donde tú quieres estar. ¿ Dónde hay felicidad? ¿Pero hay felicidad donde hay tanta piedra? Me torturaba pensando donde podía encontrar la felicidad o un instante de la felicidad. Hacía tiempo que sabía que no era el triunfo como antaño pensaba. Hasta que asustada me di cuenta de que la felicidad es un recuerdo vago de un momento dulce de tu vida. Así que me levanté despacio al descubrir la gran verdad o la gran desgracia del hombre y llorando hice mi maleta para no volver jamás. Para adentrarme en los placeres carnales ya que éstos se disfrutan en el mismo momento y no hace falta contemplar con benevolencia dichos recuerdos.
miércoles, 16 de septiembre de 2009
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