Me sentía por dentro rota.
Mis sueños ya no se iban a cumplir ni a realizarse.
Era demasiado mayor para volar, para ser un pájaro, planear por los cielos grises de Berlín o los cielos turquesas de Barcelona.
En cualquier ciudad me sentía como una extraña y en mi mente una extranjera. Dejé de hablar, de soñar y de escribir. Y me encerré en mis pensamientos más oscuros , extraños y laberínticos para evadirme del fracaso de no poder volar.
Mis sueños ya no se iban a cumplir ni a realizarse.
Era demasiado mayor para volar, para ser un pájaro, planear por los cielos grises de Berlín o los cielos turquesas de Barcelona.
En cualquier ciudad me sentía como una extraña y en mi mente una extranjera. Dejé de hablar, de soñar y de escribir. Y me encerré en mis pensamientos más oscuros , extraños y laberínticos para evadirme del fracaso de no poder volar.
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