martes, 8 de septiembre de 2009

8- Un año azul - OBERBAUMBRUKE



Nos soportábamos ya que sabíamos que estar juntos era evitar la soledad. Aunque cuando estábamos en casa uno intentaba crear su propio espacio vital y rehuíamos el contacto dialéctico, visual y físico del otro.
Alrededor de las cinco de la tarde daba un golpazo a la puerta del apartamento y salía corriendo hasta llegar al puente rojo con trenes de vagones amarillos pasando por encima; Oberbaumbrüke.
Tanta soledad sin hablar con nadie sólo con sus libros, con sus pensamientos y voces interiores. Tanta soledad era una náufraga dentro de una ciudad de millones de personas.

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