Me acuerdo como si fuera hoy del perfume en su vestido rojo, del aroma que desprendía su piel. También de las manchas circulares que dejaba su taza de té diario en los periódicos matutinos y como se abanicaba poéticamente mientras miraba plácidamente el atardecer canicular.
De forma violenta tengo que asumir que ella no está a mi lado. Que se fue sin despidos, ni besos, sin emociones tal como era ella.
De forma violenta tengo que asumir que ella no está a mi lado. Que se fue sin despidos, ni besos, sin emociones tal como era ella.
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